“Las TICs pueden contribuir al acceso universal a la educación, la igualdad en la instrucción, el ejercicio de la enseñanza y el aprendizaje de calidad y el desarrollo profesional de los docentes” así se refiere la UNESCO al uso de las Tecnologías de la Información en la educación. De hecho, el Instituto para la Utilización de las Tecnologías de la Información en la Educación (ITIE), busca activamente integrar las TICs en la educación.

¿Qué sucede con la integración de la tecnología y las TICs en Chile y Latinoamérica? ¿Basta con mirar las políticas educativas para conocer la realidad del día a día que viven los profesores en Chile?

Sin duda las políticas marcan el camino, pero el cómo se aplican estas políticas en la práctica es un tema diferente, por esto, Hola Mimo ha buscado la opinión de una experta educacional, con vasta experiencia en aula para entregarnos su visión sobre el avance de las TICs en la educación chilena y saber cómo Hola Mimo podría calzar con las necesidades educativas del mundo de hoy.  

Conversamos con Millaray Vargas, Profesora de Educación General Básica – Diferencial, con mención en retardo mental con más de 11 años de experiencia en aula en la ciudad de Huépil, de la Comuna de Tucapel en la Región del Biobío. Aquí compartimos con ustedes algunas de sus apreciaciones:

“Si se va a potenciar la tecnología – que es clave no solo en el futuro sino que ya lo es hoy en día – la educación debe ir asociada a esa área, o sea, a la asignatura de tecnología en primera, pero no en última instancia. Cuando hablamos de tecnología las mallas hablan de análisis de producto, análisis de información, en el fondo cuál es la cadena que tiene lugar para generar un producto, manejar procesadores de texto, hojas de cálculo, navegadores, ese tipo de cosas a nivel de usuario. En el fondo, según lo que me han mostrado, Mimo se puede ampliar a ciencias, geografía, matemáticas y otras asignaturas.”

Es claro que la tecnología que la mayoría sobre 20 años tuvimos es muy distinta a la que se enseña ahora, el hacer maquetas, trabajos sobre madera y otras manualidades ya no se hace, no se enseña, porque no es lo que hoy se considera y es necesario para el futuro.

En este contexto Hola Mimo es un muy buen paso, ayudando a entender las nociones básicas de la computación, los algoritmos, el pensamiento crítico, pero no hay que solo quedarse en eso, hay que buscar como evolucionar esta idea e ir acompañando el proceso de aprendizaje de una manera más amplia. La tecnología es transversal y aplicable a prácticamente todas las materias, enlazando aprendizajes a través de la tecnología – a pesar del sin sentido de haber disminuido las horas pedagógicas de tecnología dado la época en que vivimos.

(…)

Cuando los niños son más pequeños es más fácil hacer trabajo en equipo, a medida que crecen las diferencias son más grandes, entonces ahí es cuando cuesta más. (Mimo) se enfoca en ciclo de párvulos y primer ciclo básico, en base a actividades y alfombras.

Por ejemplo, cuando mencionan la alfombra del universo, pienso en la malla curricular de segundo básico. Los programas de tecnología – que ahora se imparte desde primero básico – incluyen acercamientos temprano a los computadores, formando nativos digitales para el día del mañana en que la tecnología, la computación y los smartphones serán pan de cada día. Hoy en día en quinto o sexto básico los chicos ya deben aprender los programas básicos y saber interactuar con el computador.

El problema es que eso está ahí, en el papel, pero físicamente no todos los colegios cuentan con laboratorios de computación habilitados para aplicarlo. A nosotros nos pasa, que tenemos un laboratorio de computación, pero los profesores que ya tienen pocas horas pedagógicas en tecnología – las que sorprendentemente y contrario a toda lógica han disminuido últimamente – no cuentan con las condiciones para sacarle provecho.”

Hoy en día a uno le exigen usar TICs, pero en realidad a uno le exigen dentro de lo que se puede, porque es muy distinto enseñarlas en la ciudad que en lo rural, en pueblos más pequeños. Por ejemplo, nuestra internet en Huépil es mala, nosotros tenemos en el laboratorio 15 computadores con internet, si hay 20 funcionando el servicio se cae, y tenemos 45 alumnos por curso. Nos vemos en la obligación de hacer trabajar a dos o más niños por computador para que no se caiga el sistema.

El acceso a internet y la calidad de la conexión no es la misma, en ciudades puedes tener un bando de ancha de 100 mbs sin problemas, en pueblos pequeños como Huépil tienes solo 1 mega de banda, y es una realidad que existe a lo largo de todo Chile. Entonces, la realidad es muy diversa en los colegios, por eso veo a Mimo, y me parece una herramienta atractiva, que permite incorporar las TICs de una manera sencilla, sin ser dependientes de la ubicación, la accesibilidad a computadores ni internet, con los que no todos los colegios cuentan.

(…)

He quedado gratamente sorprendida, encuentro que Hola Mimo es algo novedoso, entretenido, que potencia habilidades, ayuda a desarrollar preconceptos, el enseñar las nociones básicas de la programación, y fomentar el trabajo en equipo, características que ofrecen la posibilidad de obtener grandes beneficios, independiente de si los alumnos están en Santiago, en Concepción o en Huépil.

El fuerte de Hola Mimo está en el compartir, en trabajar en equipo, en probar, el ensayo y error, el generar hipótesis – ¿por qué no resulta? ¿Por qué no resultó? ¿Por qué ahora sí? Es decir, en que los niños descubran, y que mediante ese descubrimiento aprendan.

En fin, si me preguntan si me gustaría tener a Hola Mimo en mi Colegio, diría que por supuesto, lo usaría y recomendaría, creo que es una iniciativa con mucho potencial, que se irá desarrollando y puliendo con el tiempo. Me encantaría poder formar parte de este proceso, que espero revolucione la educación temprana”.